Decir si, preguntar después

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Cada vez que digo , sorpresivamente, un abanico multicolor de conocimientos y experiencias, desafíos y oportunidades se abre ante mí invitándome a crecer. 

La curiosidad es como una voz que se instala un día en tu corazón y nunca más te deja en paz. Todo el tiempo te insta a preguntar. Hay veces que quisieras callarla o bajarle el volumen. Pero eso es imposible, así que al fin, terminas haciéndote amiga. 

Reconozco que desde mi tierna infancia, la curiosidad ha sido mi fiel compañera de ruta. Siempre lista para una nueva aventura, incansable, insaciable, intensa. 

Es tanta la curiosidad que hay en mí, que nada parece demasiado difícil o grande. Si alguien lo puede hacer, entonces yo también. 

Eso sí, me tiene que gustar e interesar mucho. Tiene que tener un valor especial que deseo incorporar a mi vida. Si no, no se enciende esa chispa tan particular que la caracteriza. 

Reconozco que muchas veces no tengo los conocimientos o las herramientas necesarios, pero confío en la actitud, la tenacidad y la constancia que pondré para adquirirlas. 

Hace unos años aprendí a integrar los miedos qué van surgiendo a mi vida. ¡Y les confieso qué estos sé han transformado en bendiciones y regalos!

Siempre digo SÍ, consiente, que frente a cualquier desafío hay solo dos alternativas posibles: o me va bien o me va mal. Estar dispuesta a poder vivir con cualquiera de los dos resultados es esencial para seguir adelante.

-Qué es lo peor, ¿qué me puede pasar? Me pregunto a veces.

¿Y sí lo pierdo todo? Mientras no pierda la dignidad, en los viajes aprendí qué puedo vivir con casi nada.

 La felicidad no depende de lo qué tengo o cuánto tengo. 

¡Además, siempre se puede volver a empezar! 

¿Y sí mi cuerpo no lo resiste? Me pregunté otras veces. En mis trekkings en la Patagonia comprendí que el cuerpo es mucho más resistente de lo que creía. Somos ignorantes del verdadero potencial debido a la comodidad en que vivimos. El cuerpo es una creación maravillosa del universo diseñado para explorar el mundo en las más extremas condiciones.

El es cómo un anzuelo brillante en el mar que ha atraído mucha pesca a mi barco. 

Atrajo peces de todos los colores imaginables, de los mares más exóticos, de las formas más raras. De los sabores más deliciosos y desconocidos. 

Decir me conecto con el amor verdadero, con la libertad de espíritu, con la generosidad del alma. 

El me abrió los ojos a la diversidad. Vendí en Iglesias, en swingers clubs, en jardines de infantes, en una prisión de mujeres, en hospitales. 

A todos dije que . casi ingenuamente. Agradecí cada una de las invitaciones ya que en muchos de esos lugares encontré mujeres maravillosas de las cuales aprendí lecciones invaluables. 

No todas fueron experiencias positivas

 Me equivoque miles de veces, 

me caí desde lo alto, 

hubo cosas que no eran para mi 

y emprendí aventuras que no me gustaron.

Y a pesar de los fracasos, detrás de cada vez qué dije , atesoré un cuento nuevo, una anécdota para la colección de mi vida, una memoria entrañable o una lección necesaria para continuar creciendo.

Decir me hizo cada vez más resiliente, Después de cada nueva caída me pude levantar más rápido, me enseñó a ser más tolerante, más compasiva y paciente. 

-Cómo hubiera sido mi vida llena de NO`s?….

Me la imagino aburrida, estancada, sin movimiento.

 ¿A veces me preguntó sí la gente a mi alrededor vive con miedo al compromiso? ¿O bajo el hechizo de lo racional? no lo sé. 

¡Lo que sí sé es qué permitirnos sentir y dejarnos llevar por lo emocional en el siglo 21 es visto como casi revolucionario! 

¿Será que no crecí? Sigo siendo aquella niña caprichosa y aventurera que nunca para de preguntar y jugar. Creo que hay una verdad a medias en eso. He asumido las responsabilidades de adulta y elijo con conciencia mantener a mi niña vigente. 

Quiero vivir con el colgado al cuello como una llave mágica capaz de continuar abriendo puertas al conocimiento y la vida… Puertas de colores y oportunidades. 

Decir y preguntar después es una filosofía de vida o más bien un modo de vivir confiando y aceptando lo que llega como parte del destino, como el único camino al aprendizaje. Es entregarse al universo. Es ser valiente para rendirse a el

Digo a la vida como viene, como se presenta, sin negarme a sentir, por miedo a sufrir más tarde. 

Digo sí a vivir con intensidad, con pasión, con propósito.

Digo a exponerme desnuda frente a ustedes, frente a mi propia vulnerabilidad porque ésta soy yo: autentica, pasional, y desenfadada.

Digo sí a desafiar a cientos de mujeres sin voz, en infinidad de países alrededor del mundo a qué recuperen su voz

Decir a compartir mis experiencias mis aprendizajes es perpetuar él círculo virtuoso; recibo con gratitud y entrego con abundancia.

Regalo s por doquier y después, con calma pregunto y sigo preguntando…

Te invitó a darte permiso a Decir y preguntar después

Y Pregunta mucho para poder discernir y elegir SÓLO aquello qué te lleve hacia tus metas.

Dile SÍ a la libertad y a la vida qué tú suenas. 

¡Porque sí yo pude tú también puedes!

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